Aikido

O senseiEl Aikido es el resultado del trabajo de toda una vida de un ser humano común y corriente, pero que al mismo tiempo fue un ser genial, Ueshiba Morihei. Este hombre vivió en una época muy difícil, tanto para su país natal, Japón, como el para el mundo entero. Vivió en el borde de transición entre el final de la tradición antigua, siglo XIX, y la modernidad del siglo XX. Existió en un momento histórico convulsionado y de grandes cambios. O-sensei, como también se conoce al fundador del Aikido, heredó siglos de estudio y perfeccionamiento marcial a través de los distintos estilos de combate que estudió y dominó a la perfección.

Durante su prolífica existencia Ueshiba recibió tres grandes influencias las cuales fueron determinantes para la creación del Aikido. En primer lugar, el Budo, con toda su carga de experiencia sobre la vida y la muerte en el combate marcial. En segundo lugar, la religión Omoto-kyo, y su profunda vivencia de fe y relación con una espiritualidad superior. Y en tercer lugar, los acontecimientos desencadenados por la segunda guerra mundial, con su trágica lección y reflexión sobre la calamidad a que puede llegar el ser humano. Todas estas experiencias catalizadas por el fuego vital de este hombre genial, culminaron en lo que hoy conocemos con el nombre de Aikido.

En una primera aproximación el Aikido se puede definir de manera quizá un tanto simplista, como un arte marcial de defensa personal fundamentado en el principio de la supervivencia o preservación de la vida, tanto del agresor como del agredido, en la situación de una eventual confrontación física, donde esté involucrada la propia vida. Se podría añadir, que es un sistema de técnicas de combate relacionadas con el jujitsu, kenjutsu, yarijutsu, jojutsu y otros estilos de defensa y confrontación cuerpo a cuerpo antiguas, en la que se utiliza la fuerza y violencia de un agresor contra si mismo, canalizando y dirigiendo la agresión hasta su extinción en el vacío. Sin embargo, entrando en una dimensión más profunda, el Aikido en más bien como una invitación perenne legada por O-sensei a la práctica de su arte bajo la perspectiva de un trabajo interno personal.

El Aikido es una herramienta de transformación del hombre. Un instrumento de trabajo sobre si mismo, que le permite trascender más allá de sus propias fronteras, dejándole entrever la posibilidad de llegar a la realización definitiva en comunión con la materia original del cosmos. Pero al mismo tiempo en esta oferta, el Aikido no entrega garantías de nada a ultranza. Todo dependerá del esfuerzo de cada quién. El Aikido es una invitación a su propio descubrimiento, es una motivación al redescubrimiento de sus secretos. El Aikido en definitiva es una incógnita, una pregunta fundamental, un reto: ¿Quién se atreve a transitar su verdadera vía hasta el final?



Aikido Proyecció